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Cocineros unidos a favor de las flores comestibles

Cocineros catalanes apoyan el consumo de flores comestibles, ante la advertencia de la Agencia de Protección de la Salud de Cataluña al productor Josep Pamies para que deje de comercializarlas

Enric Millà, propietario del restaurante leridano El Dien y promotor de la iniciativa, ha impulsado unas 'jornadas solidarias' a favor del consumo de 'flores comestibles', ingredientes que la UE no reconoce como alimentos. Hasta el momento ya se han unido a este causa una decena de establecimientos de restauración.

Josep Pamies, productor de este tipo de flores, recibió el pasado junio una notificación de la Agencia de Protección de la Salud, organismo dependiente de la Generalitat de Cataluña, para que desistiera en su empeño de comercializar flores comestibles, ya que están al margen del marco legal alimentario de la Unión Europea.

Sin embargo, Pamies ha asegurado que no comercializará sus flores comestibles como 'ornamentos culinarios', recurso empleado por otros productores del sector, y que seguirá 'desobedeciendo' esta normativa europea que considera 'absurda'.

Según el productor, esa normativa sobre 'nuevos alimentos' se creó pensando en las variedades transgénicas y no en este tipo de vegetales, cuyas cualidades alimenticias, incluso medicinales, son conocidas desde hace cientos de años.

Entre las principales variedades de flores comestibles comercializadas, cultivadas sin productos químicos que afecten al consumo humano, figuran la flor de calabacín, el pensamiento, el clavel, la capuchina, la begonia, la rosa, el amaranto, el tagete y el coleo.

Preguntado por la polémica, Pedro Subijana ha resaltado que las flores comestibles se usan 'con responsabilidad y seriamente' desde hace muchos años. Por tanto, en su opinión, el requerimiento del organismo catalán responde a la 'obsesión de algunas administraciones públicas por legislar'.

En la misma línea, el director de I+D del restaurante Etxanobe (Bilbao), Paul Ibarra, ha considerado 'absurdas' dichas exigencias por tratarse de ingredientes presentes en la cocina desde hace muchos años y por la dificultad para definir el concepto de 'flor comestible'.

Por su parte, el cocinero de Mugaritz, Andoni Luis Aduriz, ha reconocido que, aunque él utiliza flores comestibles desde hace doce años, se trata de productos que se mueven en el terreno de la 'alegalidad', y que carecen de problemas sanitarios, pero que tienen poco control institucional.

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